viernes, 23 de marzo de 2018

Entre citas 39

Buenas tardes a todos. Cuánto tiempo, ¿no?
Sí, lo sé. Estoy super desaparecida. Tengo el blog con telarañas, el Twitter con telarañas. Y eso es bueno. Sí. ¿Por qué no? ¿No es lo maravilloso de esto? Un hobby, algo que contar, simplemente cuando quieras y te apetezca. Y eso hago. Y, aunque a veces me gustaría escribir más, simplemente, no tengo nada que decir ;)

Pero, esta vez, no he podido resistirlo. Actualmente me encuentro leyendo una novela de un autor llamado David Safier. El libro en cuestión se titula Más maldito karma. Por ahora, no me parece tan desternillante como la primera parte, pero me hace pasar un rato agradable, ameno y entretenido. Quizá haga reseña de Maldito karma. Quizá sí, quizá no. No lo sé (por Dios, qué críptica estoy hoy, más de lo habitual xD Será el zenismo del karma, je).

En fin, que acabo de llegar a un pasaje del libro con el que he conectado mucho. Y este fragmento, en cuestión, me parecía digno de ser compartido, pues estoy muy de acuerdo con él, además de ser necesario que, de vez en cuando, nos recordemos que todos somos especiales, dignos, válidos. En definitiva, únicos:

La existencia es tan sumamente poco probable que cada persona es un milagro


¡Buen fin de semana y buena Semana Santa!

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