jueves, 20 de abril de 2017

Life (Vida)

Bueno, bueno. Estos días estoy on fire en cuanto a cine se refiere. Aunque ya se me ha bajado un poco el hype pero... qué demonios, voy a hacer esta entrada de todas formas.

Fue ayer mismo cuando disfruté de la película Life (Vida) en todo su esplendor. La verdad es que no sabía muy bien qué esperar de ella; tan sólo que transcurría en el espacio, que pertenece al género de ciencia-ficción y que el adelanto de Antena 3 me moló mucho. También había visto el tráiler, pero apenas lo recuerdo. Creo que no desvela nada importante y, la verdad, me parece un gran acierto.

Life (Vida) me parece, en muchos sentidos, una película imprescindible. Sobre todo por el mensaje último que quiere inculcar la cinta. ¿Quién es la humanidad para jugar con la vida? ¿Para decidir quién vive y quién muere? ¿Qué derecho tenemos a manipularla a nuestro antojo? Y, una vez hecho todo lo anterior... ¿cuáles son las repercusiones e implicaciones de todo ello, tanto físicas como morales? Sobre todo, morales.
Es con esto con lo que juega la película. Además, llegado un punto concreto, la trama se llena de tensión a cada minuto (obviamente acaba siendo un poco predecible, pero aun así), acompañada de una banda sonora es-pec-ta-cu-lar. Sin ninguna duda, uno de los grandes puntos fuertes de toda la película es la banda sonora. Sin palabras. CHAN. CHAN.

Como decía, el espectador puede extraer sus propias conclusiones morales sobre la trama, y eso es algo que me ha gustado mucho. Durante la trama se menciona el tema de la supervivencia, el hecho de que, la existencia de la vida misma implica destrucción. No se trata de odio, sino de adaptarse a las circunstancias por cualquier medio, sobrevivir. 
Eso sí, Life (Vida) también tiene un par de errores importantes, que recuerde, los cuales son:

1. No se puede "resucitar" células inactivas durante tanto tiempo. A no ser, quizá, que la biología de este ser lo permita... 2. Una vez roto el acople entre el casco exterior de la estación espacial, ni objetos saliendo disparados hacia el agujero, ni leches; los protagonistas deberían haber muerto bien muertos en el acto. Catapún chimpún.

No quiero desvelar nada, creo que es de esas películas que hay que disfrutar desde cero, con la menor cantidad de información, a ser posible. Muchas películas deberían disfrutarse así, la verdad, al margen del contenido del argumento.
Lo que sí diré es que un grupo de astronautas consiguen recuperar una sonda con importantes muestras extraídas de Marte. Así, comienza una de las misiones más importantes para la Tierra. Durante días, la misión parece ser todo un éxito. Pero, finalmente, un acontecimiento imprevisto trastoca todos sus planes, dando un gran vuelco a la situación, y se ven obligados a tomar medidas muy drásticas.


Pero no quiero terminar de hablar de Life (Vida) sin hacer referencia a su final. El mejor final que podía imaginar para que la moraleja de esta cinta calase profundamente en el espectador. Un final con todas sus consecuencias. Huelga decir que me encantó a más no poder, me parece el final perfecto, además de atrevido y distinto (y, quiza, por esto mismo, no se trate de un final para todos los gustos)

Así que, ojalá me encuentre más películas así en el futuro. Da mucho gusto disfrutar del cine de esta manera: una trama bien llevada con un acompañamiento apoteósico, un final brillante y la mejor compañía de todas. Calvin aún se quedará conmigo un tiempo largo, recordándome las implicaciones y consecuencias de la vida y rondando mis pesadillas.




domingo, 16 de abril de 2017

Your name

Título: Your name

Director: Makoto Shinkai

Género: Animación

Duración: 106 min

Distribuidora: Selecta Visión

Sinopsis: Ha pasado un mes desde que un cometa que visita la Tierra cada mil años se avistara desde Japón. Mitsuha es una estudiante que se lamenta de su vida en el campo junto a su hermana pequeña, su abuela y su padre, un político al que nunca ve. Detesta las pintorescas costumbres de su familia y sueña con el maravilloso estilo de vida de los habitantes de Tokyo.
Por su parte, Taki es un estudiante que vive en Tokyo, tiene un trabajo a tiempo parcial en un restaurante italiano y necesita alejarse de su familia. Una noche, Mitsuha sueña que es un chico de Tokyo y Taki sueña que es una chica que vive en el campo. (Abandomoviez.es)



No hace mucho que tuve conocimiento de esta película por primera vez. La sinopsis me llamaba la atención, pero el tráiler ya consiguió captar todo mi interés; entonces supe que la vería, sí o sí. Finalmente, hace dos días por fin pude verla en el cine con mi chico. Al salir de la sala solo podía decir una cosa: "la pochez".

La verdad es que no sé muy bien por dónde empezar a explicarme. Tengo un cúmulo de emociones y sentimientos tras ver esta película... Tan sólo puedo decir que se ha llevado un pedacito de mí y que hay otro, parte de esta historia, guardado en mi corazón.
A pesar de las excelentes críticas, no me había formado grandes expectativas acerca de la trama ni de la cinta, de modo que consiguió sorprenderme a lo grande. Lo segundo que me sorprendió fue ver que, una semana y media después de su estreno, la sala de cine estaba prácticamente llena... y no sólo de gente joven, sino de gente de mediana edad (incluso algo mayor), y también un par de niños.  En definitiva, gente de todas las edades. Y que una película, hoy en día (y, sobre todo, de animación japonesa), consiga eso, me parece algo maravilloso y que lo dice todo acerca de dicha película.
No me cabe duda de que la sala seguirá casi al completo unos cuantos días más. Ojalá yo pudiera volver a verla en el cine de nuevo (y ojalá más salas de cine proyectasen Your name).

Todo, desde los paisajes, pasando por la trama y los personajes, hasta la banda sonora, me parece digno de mención. Los paisajes son, sencillamente, espectaculares; nos muestran la bucólica belleza rural, su tranquilidad y paz, y, por otro lado, la sensación de movimiento y vivacidad que se respiran en una gran ciudad como es Tokyo . Un contraste constante entre el misticismo y lo mundano.
Los protagonistas, Mitsuha y Taki son bastante diferentes entre sí, pero ambos logran una complicidad muy bien llevada. Incluso los personajes secundarios, tanto por parte de Mitsuha (Yotsuha, Mitoha, Teshi, y Sayaka) como por parte de Taki (Okudera y Tsukasa) consiguen no pasar desapercibidos, ser importantes y aportar su granito de arena a la historia.
Y, por último, la banda sonora... las piezas de piano enamoran por los sentimientos que logran transmitir al espectador y a la misma historia; las canciones, además de amoldarse a la trama, nos recuerdan el toque moderno y actual de la cinta.


Y, es que, Your name me parece una película que, como ya he mencionado, logra una combinación espectacular: lo místico con la realidad, la belleza con el desastre, lo rural con lo urbano, el drama con la comedia. No se trata sólo de una película romántica, en cierto modo, sino que va más allá.
Mitsuha y Taki se ven arrastrados a una vida completamente diferente por medio de sus sueños, y esto sucede por una poderosa razón, la cual los lleva a luchar contra el mismo destino. Quizá no todo esté de su parte, quizá sí. Ahora, Taki debe aprender a sobrevivir en un pequeño pueblecito junto a un lago, llamado Itomori; en cambio, Mitsuha tiene que desenvolverse en la gran Tokyo, llena de experiencias nuevas para ella. Al mismo tiempo, cuando ambos retornan a su cuerpo, tienen que lidiar con hechos que no recuerdan haber vivido y que traen a sus familiares y amigos de cabeza. Y, mientras tanto, el cometa se acerca y marcará un hito histórico en la vida de Mitsuha y Taki.

Además, la película cuenta con un giro que logra sobrecoger. Es en este punto de inflexión donde el tiempo se detiene, se cruza y  se une como una cuerda trenzada. Es en este punto donde comienza una búsqueda marcada por la conexión y la duda: ¿Esos sueños eran reales? ¿Por qué he olvidado esto? ¿Cuál es... tu nombre?

En definitiva, Your name es una película para vivir, para sentir, para llorar. Para reflexionar. Para digerir. Para compartir, sobre todo con alguien especial, la persona más especial del mundo. En este viaje, guiado por la estela de un comenta, no sólo he redescubierto la magia; también he viajado al interior de su corazón.



'Te conozco, pero jamás nos hemos visto.'

martes, 14 de febrero de 2017

La leyenda de los sentimientos

¡Muy buenas a todo el mundo! Cuánto tiempo, ¿eh? Espero que os esté yendo todo genial :)

Hoy es un día especial; hoy es San Valentín. No tenía pensado hacer una entrada especial (o una entrada, siquiera) ni nada por el estilo pero, hace unas semanas, descubrí en Twitter una historia que me conmovió y me pareció maravillosa. Inmediatamente tomé nota para compartirla por aquí.Y pensé: "ey, ¿por qué no compartirla el día de San Valentín? Sería mucho más bonito".

Y aquí está. Se trata de una leyenda, La leyenda de los sentimientos, cuya autoría no he terminado de ubicar. Al principio, tras investigar un poco, pensé que se trataba de una obra de Mario Benedetti, pero también vi quien la consideraba una adaptación de La isla de las emociones, de Jorge Bucay. En fin, sea como sea, hela aquí; y también os recomiendo leer la historia de Jorge Bucay, es igual de preciosa ^^

Y, ya sin más dilación, procedo a transcribir la leyenda:


"Cuenta la leyenda que una vez se reunieron en algún lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso:
¡Vamos a jugar al escondite! 

La Intriga levantó una ceja, intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse, le preguntó:

¿Al escondite? Y, ¿cómo es eso? 
Es un juego,explicó la Locuraen el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo bailó entusiasmado, secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la Duda e, incluso, a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada. Pero no todos querían participar. La Verdad prefirió no esconderse... ¿Para qué?, si al final siempre la hallaban. Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en realidad lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

Un, dos, tres... comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza; como siempre, tan perezosa, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que, con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzó a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: ¿un lago cristalino?, ideal para la Belleza; ¿una hendidura en un árbol?, perfecto para la Timidez; ¿el vuelo de una mariposa?, lo mejor para la Voluptuosidad; ¿una ráfaga de viento?, magnífico para la Libertad... Así, terminó por acurrucarse en un rayito de sol.

El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo... pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, se escondió detrás del arco iris). La Pasión y el Deseo, en el centro de los volcanes. El Olvido... se me olvidó dónde se escondió el Olvido, pero eso no es lo más importante.
La Locura contaba ya novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve... y el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse porque todo estaba ocupado. Pero entonces vio un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

Un millón. contó la Locura, y comenzó a buscar.

La primera en encontrar fue la Pereza... a sólo tres pasos detrás de unas piedras. Después, se escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre teología, y a la Pasión y el Deseo los sintió vibrar en los volcanes. En un descuido, encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar, sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la Belleza; y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún dónde esconderse. 

Así, fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris (mentira... en el fondo del mar). Hasta el Olvido... ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Pero sólo el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y pensó: 'el Amor siempre tan cursi, seguro que se escondió entre las rosas...' 
Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas... cuando, de pronto, un doloroso grito se escuchó; las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía que hacer para disculparse: lloró... rogó... pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. 
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la Tierra al escondite, el Amor es ciego... y la Locura siempre lo acompaña."

viernes, 4 de noviembre de 2016

El viaje del héroe o monomito

No tenía pensado escribir esta entrada. No por nada en particular, sino sencillamente porque no me considero a la altura necesaria para hablar de algo tan grande, tan complejo y tan espectacular. Sin embargo, me parece aún peor no hablar de ello en absoluto. Es algo tan increíble que no compartirlo es un crimen.
Así que, aunque no le haga justicia, pienso hacerlo lo mejor posible y, al menos, contribuir a su difusión ^^

Empezaré por el principio (como todo; gracias, captain Obvious. Realmente, no sé muy bien cómo empezar). Hará quizá un año, oí hablar por primera vez del viaje del héroe. Concretamente, en relación con la saga Star Wars. Ahora bien, ¿conocéis a Joseph Campbell? ¿Alguna vez habéis oído hablar del viaje del héroe o monomito? Si es así, quizá, como yo, también lo habréis escuchado vinculado a Star Wars. Pero la realidad es que este concepto no tiene relación exclusiva con esta sagasino que va más allá. Mucho más allá. Lo abarca todo.


Bien, pues hace apenas un mes, tuve el placer de escuchar un podcast del programa Todopoderosos en el que se hablaba largo y tendido acerca de este viaje del héroe, también denominado monomito. Lo resumiré brevemente.
Un buen día, un hombre llamado Joseph Campbell (1904-1987) decidió realizar una investigación sobre mitología contemporánea; para ello, emprendió un largo viaje. Y, cuando digo largo, me refiero a largo de verdad. Dedicó toda una vida a su estudio que, finalmente, concluyó tras décadas de investigación. Durante todo este tiempo, Campbell recorrió grandes distancias recopilando información sobre diversos mitos alrededor de todo el mundo.

Y, ahora, viene lo más curioso e increíble. Una vez finalizada su investigación, Campbell descubrió algo maravilloso: todas, absolutamente, todas y cada una de las leyendas, mitos, historias, etc... comparten la misma estructura (más allá del planteamiento-nudo-desenlace).
Joseph Campbell identificó una serie de etapas que conforman este patrón al que decidió identificar como viaje del héroe o monomito, y que describió en su obra El héroe de las mil caras.


Nuevamente, viene lo interesante. Os propongo un juego: os reto a tomar como ejemplo la primera historia que se os ocurra e identificar dichas etapas. Os prometo que no lograréis encontrar ni una sola narración, ni una, que no los cumpla. Quizá no se encuentren todas las fases, o quizá no en el mismo orden, pero el patrón se repetirá fielmente, sin excepción.
Yo ya lo intenté, y me quedé anonadada, impresionada: Harry Potter, Caperucita Roja, Jack y las habichuelas mágicas, Toy Story, El hobbit... En serio, cualquier relato.

¿No os parece totalmente alucinante? A mí sí. Y no podía dejar escapar la oportunidad de compartir este hecho, ya que, para ser algo tan genial, no tengo la impresión de que lo conozca mucha gente... Espero equivocarme.

Como veis, no le he hecho justicia al monomito. Abarca tanto que no sé cómo explicarlo concienzudamente. Pero, al menos, espero que os haya picado la curiosidad e investiguéis más por vuestra cuenta sobre este asombroso descubrimiento.
Ya para finalizar, os enlazo el podcast al que me referí anteriormente. A partir del minuto 33:00, aproximadamente, podréis escuchar largo y tendido (más de una hora, creedme, y se hace corto) una explicación muchísimo más detallada acerca del monomito (plagada, eso sí, de constantes interrupciones, pero, como ya digo, la charla resulta muy amena).
En él explican en qué consisten tanto el viaje del héroe como cada una de sus fases, poniendo multitud de ejemplos, además de incluir muchas otras curiosidades.
Para acceder al podcast, sólo tenéis que hacer click aquí o en la caja que tenéis a continuación:



jueves, 6 de octubre de 2016

¡De cine!: La habitación de Fermat y Exam

No sé me da bien hablar de cine, ni mucho menos. Pero quiero compartir dos películas que he visto recientemente y que, por diversos motivos, me han parecido increíbles, pese a no ser muy conocidas o no gozar del reconocimiento del que disfrutan otras películas más taquilleras o publicitadas.
Así que, queridos amigos, coged palomitas, abrid bien los ojos, sentaos a disfrutar y, sobre todo... aguzad vuestra mente e ingenio.

En ambos casos se trata de un thriller. Me apasionan, flipan, absorben los thriller. Y eso, sumado a un buen argumento y desarrollo, ya me termina de conquistar. Quizá no sean las mejores películas del género, pero me parecieron muy buenas y, lo más importante, no dejé de disfrutarlas en ningún momento; es más, me mantuvieron en vilo cada minuto, haciéndome pensar, devanándome los sesos por encontrar la resolución de cada caso. Y, ¿acaso no es ése el objetivo de este tipo de historias?


En fin, ¡vayamos al lío! *se frota las manos*. Que ni siquiera he mencionado los títulos... Una de las películas es La habitación de Fermat (2007), dirigida por Luis Piedrahita (sí, sí, el mago de El Hormiguero. Yo también me sorprendí) y protagonizada por Alejo Sauras, Elena Ballesteros, Santi Millán, Lluís Homar y Federico Luppi.
Recuerdo cuándo se anunció en cartelera esta película. Inmediatamente me llamó la atención, pero no sé porqué no fui a al cine. Y, hace apenas dos semanas, mi chico me propuso verla; en ese momento, algo me hizo click en el cerebro y recordé que ésta era aquélla película que quise ver. Me faltó tiempo para que la visionáramos.

En esta cinta, un selecto grupo de eruditos, previa resolución de un difícil enigma, son invitados a una especial velada organizada por un misterioso personaje apodado Fermat. Las instrucciones que reciben para ello son extremadamente rígidas y calculadas. Además, para garantizar el anonimato de cada asistente, todos reciben un pseudónimo: Galois, Pascal, Oliva y Hilbert. Este momento del film es digno de una partida de Cluedo. Sólo faltan la Señorita Blanco o el Coronel Mostaza.

La velada se desarrolla con aparente normalidad: charlan, comparten experiencias, disfrutan de una suculenta cena... hasta que Fermat recibe una llamada telefónica urgente y se ve obligado a ausentarse. Entonces, el resto de invitados recibe un enigma a través de una PDA, el cual deben resolver en menos de un minuto. A partir de entonces, se suceden una serie de acertijos en una carrera contrarreloj por la supervivencia.

Misterioso, inquietante, ¿eh? ¿Por qué la reunión? ¿Por qué los pseudónimos? ¿Por qué los enigmas? ¿Y por qué la cuenta atrás? Huelga decir que la habitación se encuentra incomunicada y totalmente cerrada.


Como bien podéis imaginar, en este tipo de argumento todo sucede por una razón. Todo está bien atado y responde a un cometido concreto. Aunque me encantaron la tensión, el desarrollo, las circunstancias, las relaciones y los personajes, veo un claro fallo argumental hacia el final de esta película. Si no queréis descubriros el pastel, no sigáis leyendo; si no os importa, ¡seguid, adelante! Avisados quedáis:

Cuando descubren el origen y el porqué de los sobrenombres, ¿es que nadie se toma la molestia de indagar sobre el de Fermat en ese momento? ¿Por qué lo dejan para el final? HOW CONVENIENT.
Además, ¿cómo demonios pensaba impedir Fermat que sus invitados escaparan de la habitación junto a él? ¿Llevaba un arma para coaccionarlos? ¿Pensaba drogarlos? ¿Dejarlos inconscientes de un golpe? Y, aun así, podrían escapar tras él... ¿o había algún tipo de mecanismo tras la pizarra que lo impidiera? ¿Cómo, cómo solucionar este problema? Desafortunadamente, ya nunca lo sabremos.

Aun así, ya os digo que me parece una película magnífica en muchos sentidos, sin mencionar que estuvo nominada a mejor película en el Festival de Sitges.


Esto por un lado. Por otra parte, el otro film del que quería hablar es Exam (2009), dirigida por Stuart Hazeldine y protagonizada por Luke Mably, Adar Beck, Chukwudi Iwuji, Nathalie Cox, John Lloyd Fillingham, Jimi Mistry, Pollyanna McIntosh, Gemma Chan, Chris Carey y Colin Salmon.
Vi la película este verano, a raíz de un capítulo de la serie televisiva Quantico (desaprovechada a más no poder... potenciales buenos personajes reducidos a tópicos y arquetipos estereotipados y totalmente predecibles... Hagamos como que no ha existido), el cual, al parecer, se parecía mucho a la trama de dicha cinta. Cómo no, mi curiosidad se disparó por las nubes y tuve que visionarla sí o sí. Y, obviamente, el resultado fue más que satisfactorio, incluso a pesar de la trolleada en toda regla que supone el final (en serio, menudo troll de campeonato. Sólo les faltó gritar "¡¡TROOOOLL EN LAS MAZMORRAS!!" de lo absurdo, fácil y estúpidamente sencillo que era el desenlace). De hecho, después del impacto y del shock iniciales pensé: "joder, ¡pero si es brillante! ¡Tremendamente genial!". Así que, sí, después de sentirme muy estafada y pensarlo un momento... me reí. Porque, aunque iba avisada de lo jodidamente simple que era la respuesta, no lo vi venir. Y lo aplaudí por ello.

De modo que, si veis este film, os reto a que también intentéis averiguar cuál es la respuesta; realmente me gustaría saber si alguno de vosotros es capaz de dar con la resolución antes de tiempo, así que, ¡contadme!

Pasemos a hablar sobre la película, en la que un reducido grupo de candidatos a un importante y prestigioso puesto de trabajo deberá enfrentarse a una última prueba: un examen. Después de haber superado numerosas y duras pruebas, un examen tradicional no les parece tan complicado... Lo único que deberán hacer es responder a la pregunta que les plantea la organización, pero... ¿cuál es esa pregunta, pues el folio que les entregan se encuentra totalmente en blanco? Para ello, disponen de 80 minutos y deberán seguir unas estrictas normas; de lo contrario, quedarán descalificados.
Para preservar la identidad de los examinados, aquí también se dan una serie de motes (parece que hoy la cosa va de apodos al estilo Cluedo), en este caso, muy discriminatorios: Blanco, Castaña, Rubia, Negro, Morena, Oriental, Sordo, Árabe, Segurata y Vigilante.

Si ya os conocéis algunos de los "trucos" de este tipo de argumentos, seguramente captéis y prestéis especial atención a ciertos detalles. La información, o la falta de ella, lo es todo:

Por ejemplo: tienen totalmente prohibido contactar con el guarda o con la organización, pero... nadie ha dicho nada sobre que no puedan comunicarse entre ellos, ¿verdad? O también: quien deteriore de cualquier manera su folio será descalificado pero... ¿y si se trata del folio de un contrincante? Veis por dónde voy, ¿verdad?

Bien, en esta cinta se juega mucho con la estrategia y la manipulación. El desarrollo del examen me pareció muy bien ejecutado, tanto en los hechos como en las reacciones y comportamiento de los personajes, en función de sus personalidades, principios, etc.
No recuerdo si hubo algún fallo argumental importante; es posible que se colara alguno. Pero la complejidad que surge (que se construye) de una premisa tan sumamente simple, y cómo está llevada a cabo, es muy interesante. 


Como veis, no he querido desvelar demasiado ni muchos detalles acerca de ambas tramas. Creo que, en algunos casos, es mejor descubrir una historia con la menor cantidad de información posible (si es nula, mejor), y ésta es una de esas ocasiones. Cualquier mínimo detalle es importante; se entrelazan, se relacionan... y debería ser el espectador quien intente juntar todas las piezas del rompecabezas sin más ayuda que la del desarrollo de la trama.